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EL JARDÍN BOTÁNICO DEL PALMETUM
<<< Santa Cruz de Tenerife, Tenerife - Islas Canarias >>>

El Jardín Botánico del Palmetum se encuentra junto a Santa Cruz, asomado al borde del mar desde una pequeña montaña. Esta montaña es un antiguo vertedero reconvertido en jardines que recorren sendas y riachuelos, con lagos y cascadas junto a los que se encuentra la más importante colección de palmeras de Europa. También está considerada como la mayor colección de palmeras tropicales de todo el mundo. Es todo un jardín botánico que ocupa 120.000 m2, dedicado en especial a la familia de las palmeras.

No ha sido fácil dar con el Palmetum para unos despistados viajeros que conducían por el tráfico loco de Santa Cruz. Después de varias carambolas por avenidas y rotondas, llegamos allí y resulta que estaba cerrado.

jardín botánico Puerto de la Cruz, Tenerife
joven palmera enmarcada en una de las increíbles vistas
que se disfrutan desde las alturas del Palmetum

Parece que sólo abren cuatro horas al día y encima con horario partido. Aprendida la lección, al día siguiente nos presentamos a la hora de apertura. Con la entrada nos dan un plano y enseguida un ascensor nos lleva a la parte alta de los jardines. Ya pasan de las 11 de la mañana, estamos en Canarias y en pleno verano. Vamos a pasar calor, pero enseguida vemos que tanta peripecia ha merecido la pena.

En todo el mundo se conocen 2400 especies de palmeras. De ellas el Palmetum cuenta con unas 400 especies que van en aumento. Aquí se incluyen palmeras de todo tipo y de toda clase de habitat. Podemos ver palmeras del desierto y otras que viven en la selva húmeda; además de las palmeras con el porte típico de árbol, las hay de hábito arbustivo, trepadoras y también las que crecen en el agua.
Las palmeras pertenecen a la familia de las Palmáceas. Hay otras plantas que no son palmeras, pero tienen un aspecto parecido, como la Cicadáceas y los helechos arborescentes. Las palmeras son monocotiledóneas. A diferencia de los árboles, que son dicotiledóneas, su tronco no se hace más grueso con los años, sólo son capaces de crecer a lo alto. No tienen por lo tanto anillos interiores que ayudan a calcular la edad y los anillos que vemos por fuera de sus troncos son sólo las marcas que dejan las hojas caídas.

En el Palmetum podemos disfrutar de algunas de las palmeras más sorprendentes de los cinco continentes. Unas son muy conocidas, como la tan familiar palmera canaria, Phoenix canariensis, una de las palmeras más plantadas en todas partes, o los típicos cocoteros de cualquier imagen de playa paradisíaca, Cocos nucifera. Además del valor ornamental, la importancia de otras especies es económica, como la palmera del azúcar, Arenga pinnata, o la palmera datilera, Phoenix dactylifera. Elaeis guinieensis, o la palma africana del aceite, es la quinta en el mundo como especie alimentaria. Es muy productiva, aunque su aceite no sea de los más saludables. Aparece en las etiquetas como “aceite vegetal”, asociado a la bollería industrial y, como no, al temido colesterol. Entre las especies presentes en el Palmetum con utilidad medicinal se encuentran la serenoa, Serenoa repens, o el noni. Morinda citrifolia, El neem, Azadirachta indica, originario de la India, además de un alimento muy valorado, es el insecticida ecológico por excelencia.

jardín Palmetum Tenerife, paseo
caminando por uno de los paseos que recorren el Palmetum

El Palmetum es un jardín botánico con muy pocos años. A diferencia de otros botánicos con más solera y tal vez debido a esta juventud, casi todos los ejemplares que alberga están perfectamente documentados en cuanto a su procedencia y fecha en que se plantaron. Algunas de estas especies de palmera que viven aquí están en peligro de extinción. Al contrario que en la mayoría de los otros grandes parques, jardines y botánicos, en el Palmetum no se usan pesticidas, es por lo tanto un espacio 100 % ecológico.

Para aumentar su población, el Palmetum colabora con instituciones de todo el mundo, desde Sidney a La Habana pasando por Miami, Santo Domingo y otros muchos lugares. En la actualidad no se pueden importar palmeras adultas para prevenir la invasión del picudo rojo, plaga que está diezmando poblaciones completas de palmeras, algunas tan importantes como las de Elche. Al final, esta precaución también resulta una ventaja. Parece que las palmeras nacidas de semilla o plantadas de pequeñas, se adaptan de una forma más rápida y efectiva que las que se sufren el trasplante de adultas, crecen más deprisa y tardan menos en florecer y fructificar.

Tampoco falta la fauna en este pequeño paraíso. Se ha formado un ecosistema a escala que evoluciona con vida propia. Son varias las especies de aves autóctonas que se han instalado aquí por su cuenta. Y en contra de lo que pudiera parecer, no son especies urbanas. Se han podido ver desde las inquietas alpispas, a garzas y patos negros, una colonia de tabobos, así como cernícalos y búhos chicos entre los depredadores.

Igual que un ser vivo, el Palmetum todavía crece y evoluciona. Aún tiene zonas en construcción, como el futuro espacio dedicado al jardín canario. O el que será el museo etnográfico de las palmeras. En él se ilustrará la utilización económica y cultural de la palmera por pueblos de todo el mundo, contando con millares de objetos fabricados a partir de las palmeras, como tejidos, herramientas, canoas, viviendas...
Según avanza la mañana, aumenta el calor. Es un alivio que corra el aire. Aunque éste ha sido otro de los problemas que han tenido que resolver: el viento constante que traspasa el Palmetum de lado a lado, al encontrarse en un alto de zona costera. La solución en algunas áreas ha sido el uso de plantas pantalla como cortavientos.

jardín Palmetum Tenerife, colinas
vista parcial de la colina, antiguo vertedero, donde se asientan los jardines del Palmetum

Desde los miradores del Palmetum tenemos unas estupendas vistas sobre la ciudad, la costa y el mar y hasta de las lejanas montañas de Anaga. Pero bajo nuestros pies, la preciosa colina donde se asienta el Palmetum guarda un secreto. Y es que hasta hace pocos años aquel lugar fue un vertedero de basuras. Al principio se trataba de una montaña artificial sin ninguna vida y ha sido grande el esfuerzo que se ha hecho ajardinándola y acondicionándola hasta reconvertirla en un espacio de uso público. En el corazón de la montaña sigue habiendo toneladas de basura. La fermentación de estos desechos sigue generando gases que salen por 21 pozos de ventilación y que son reconducidos para quemarlos en el exterior. Es de esperar que con el tiempo estas emisiones se vayan reduciendo hasta que desaparezcan. Continuando con nuestro deambular por los senderos del Palmetum, vemos un pequeño bosque de araucarias originarias de Nueva Caledonia. También hay algunos lagos. El más grande es el llamado lago de Madagascar. En sus orillas crecen especies de aquella gran isla. Destacan aquí los mangles, capaces de crecer directamente sobre el agua salada y de aumentar la línea de la costa con su entramado de raíces.

jardín Palmetum Tenerife, cascada
cascada de piedra volcánica en el interior del Palmetum

Justo al lado encontramos el octógono, una zona de muros de piedra negra volcánica, al resguardo de cuya sombra pueden crecer las plantas más delicadas. La temperatura es aquí más amable ya que se encuentra a un nivel más bajo. Además de por los nebulizadores, que rocían agua desde la parte de arriba cuando el calor aprieta. En estos muros también tenemos una buena representación de las palmeras trepadoras.
Aquí al lado hay una higuera sagrada, Ficus religiosa, que es el árbol más grande que podemos ver en el Palmetum. Y es un placer encontrar de nuevo la bella Palmera real, Roystonea regia, que conocimos en Cuba. Aunque a mí el árbol que más ilusión me hace ver en esta visita al Palmetum es un joven baobab, Adansonia digitata, nacido según dicen de una semilla traída del Gambia en 1996. Nada tiene que ver con sus hermanos africanos de troncos de más de 20 metros bajo los que sestean los elefantes, pero disfruto igualmente abrazándome a su tronco.

Camino de la salida echamos en falta ciertas instalaciones, como una librería, biblioteca, cafetería o un centro de atención al visitante, donde se desarrollen actividades. A pesar de estas limitaciones y de su juventud, el Jardín Botánico del Palmetum es sin duda una escala necesaria para todo aficionado a las plantas o para cualquiera que visite Tenerife. Aparte de las vistas impresionantes sobre el mar y la ciudad de Santa Cruz, allí podemos pasar unos momentos muy agradables e instructivos en un entorno de lo más exótico, bajo la sombra de algunas de las palmeras más espectaculares del mundo.

El Jardín Botánico del Palmetum abre de martes a domingo, de 11 a 13 a.m. y de 16 a 18 p.m.
Se encuentra en la Avenida de la Constitución, nº 5, en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias.
Teléfono: 697 651 127. E-mail: info[arroba]palmetumsantacruz.com.
Página web: www.palmetumsantacruz.com

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